lunes, 21 de mayo de 2012

Dónde encontrarte...AMOR!


Hoy hablaremos de EL AMOR... el amor propio; como sustancia, esencia y motor que impulsa cualquier deseo, cualquier motivo consciente o no, en nuestra vida.

 
De todas las especies, el ser humanos al nacer, es el único que necesita muchísimo tiempo de maduración hasta conseguir su independencia...Nacemos siendo totalmente dependientes del amor y los cuidados de nuestra madre o cuidador (es). 

Durante este largo período de tiempo en el que "somos a través de un otro que nos cuida" aprendemos, entre muchas cosas a diferenciarnos, a formar parte de un todo por medio de lazos afectivos que luego llamaremos  APEGO. Esta necesidad primaria de afecto será tan determinante en nuestras vidas, que influirá en la manera cómo establezcamos lazos afectivos de proximidad y contacto con nuestro entorno más adelante.

Una buena relación con las figuras de apego nos garantiza la deseada seguridad personal y por tanto, la percepción de una alta autoestima. Sin embargo, no siempre fueron satisfechas nuestras necesidades, la fragilidad y dependencia de un niño le hacen muy vulnerable ante la falta de atención, los abusos, los juicios (...) pudiendo desencadenarle sentimientos de inadecuación, rechazo, vergüenza, culpa...

Todas estas carencias de no ser trabajadas nos acompañarán a lo largo de nuestra vida, saboteando nuestro aprecio personal, nuestras relaciones con los demás, en fin, nuestra felicidad. La clave para sanar estas heridas se encuentra dentro de nosotros mismos, no en el afuera como solemos creer. Si intentamos acudir al entorno para demandar estas necesidades, pronto nos daremos cuenta de que el esfuerzo ha sido en vano y muy probablemente sentiremos gran frustración, confusión y angustia. 

Necesitamos entonces poder encontrarnos nuevamente con aquel niño o niña que de alguna manera fue herida y con inmenso amor y gran cuidado proveerle de todo aquello que no recibió en aquel entonces. Este proceso requiere de un tiempo para madurar ciertas emociones, no solo para entender "respetando" a las figuras de apego "sin juzgarlas", sino también para entendernos y de ese modo respetar nuestro proceso. Se trata del cuidado de nosotros mismos en nuestra fase más frágil y vulnerable.

Una vez que hayamos atravesado por este camino, nos hayamos reencontrado con nuestro ser más dependiente y le hayamos entregado nuestra admiración, respeto y compasión, inmediatamente la percepción de nuestra vida en relación con nosotros y con los demás, cambiará por completo. 

Al llenar nuestro tanque interior con nuestro AMOR, no necesitaremos pedirlo, exigirlo y mucho menos tendremos que engañar o intentar ser otros para conseguirlo. Será más fácil SER QUIENES SOMOS pues estaremos a gusto y satisfechos por lo que sentimos, hacemos y pensamos. No habrá comparación sino la plena aceptación de NUESTRO SER y por tanto una mayor LIBERTAD DE AMAR. De esta forma nuestras relaciones con el entorno no serán guiadas por esa dependencia, sino desde la independencia de nuestro interior y por lo tanto, serán más efectivas y satisfactorias.


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